Un ‘piercing’ en la lengua para controlar la silla de ruedas.

Un ‘piercing’ en la lengua para controlar la silla de ruedas.

Un ‘piercing’ en la lengua para controlar la silla de ruedas.

El dispositivo, que se conoce como ‘Tongue Drive’, es inalámbrico y portátil, supera en velocidad al de las actuales sillas de ruedas y garantiza la misma precisión. Investigadores del Instituto tecnológico de Georgia (EEUU) han desarrollado un piercing que permite controlar la silla de ruedas. Esta nueva tecnología ha sido probada en pacientes con lesión medular afectados en brazos y piernas. El estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, ha sido financiado por el Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería y la Fundación Nacional de Ciencias.

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El sistema, que se conoce como ‘Tongue Drive’, es inalámbrico y portátil, supera en velocidad sillas de ruedas y garantiza la misma precisión. Funciona como un ‘joystick’, ya que se controla con la posición de la lengua del usuario. Esto se logra gracias a unos sensores que retransmiten la posición que dicta la lengua a un auricular. En función de la posición, hay hasta seis comandos.

En la investigación participaron personas sanas y con diferentes grados de discapacidad física. En todos los casos, los pacientes preferían usar este nuevo sistema a las actuales sillas eléctricas; además, el equipo de investigación comprobó que las personas con tetraplejia pueden maniobrar mejor su silla de ruedas con este sistema.

En promedio, el rendimiento de los 11 sujetos con tetraplejía utilizando el sistema ‘Tongue Drive’ era tres veces más rápido. “Ese fue un descubrimiento muy emocionante”, afirma el investigador Maysam Ghovanloo, director del trabajo, quien destaca que el sistema ‘Tongue Drive’ puede convertirse en una herramienta prometedora para los pacientes que han perdido la movilidad en brazos y piernas. “Es muy fácil de entender lo que el sistema ‘Tongue’ Drive puede hacer y lo bueno que puede llegar a ser”, señala.

Los experimentos se repitieron durante cinco semanas para que grupo de prueba sin discapacidad y durante más de seis semanas para el grupo tetrapléjico. Todos los sujetos con tetraplejia fueron capaces de manejar la silla. “Hemos visto una mejora enorme, muy significativa en su rendimiento a partir de la segunda sesión”, afirma el investigador.